Estoy cansada, cansada de llevar una vida contraria a la de todos los demás. Cansada de ver que todos a mi alrededor son felices, aman, son amados,... Cansada de ver como la gente que me acaba importando muere a mi alrededor. Cansada de vivir en un mundo distinto, en un mundo donde nunca podré ser feliz, enamorarme, relacionarme con otros aparentemente iguales a mí... Cansada de ser diferente al resto, de sentirme culpable cada vez que una desgracia ocurre, cuando una fuerza superior a mí, un impulso, un monstruo, un animal se apodera de mi, de mi cuerpo y me pide sed de sangre a toda urgencia.
Cansada de sentir la sangre de mis victimas en mi boca, cansada de mirar como pierden sus vidas en mis blancas manos, sin que pueda hacer nada por ellos. No se si eres consciente de que soy un monstruo sediento, al que nadie puede parar, se que soy culpable de muchas cosas, de muchas muertes, pero irremediablemente no puedo cambiar lo que soy, y aunque me arrepiento de mi gran numero de victimas, no puedo hacer nada, porque o son ellas o soy ¡yo! Es decir, si no bebiera su sangre, probablemente moriría... Lo había intentado tantas veces, había intentado morir de hambre, pero finalmente el monstruo que vivía dentro de mí siempre me lo impedía.
Pero quizás para comprenderme, quizás deba contarte como comenzó todo...
800 años atrás, yo era una inútil campesina, trabajadora y poca cosa, en la que nadie se fijaba ¡ya! Pero feliz, pues pronto me desposaría con mi vecino "Aricles", habíamos sido novios desde niños y ambos estábamos muy unidos.
Una noche en la casa de los señores Manson, donde yo trabajaba, se daba una gran fiesta de disfraces, todo iba de maravilla ese día, hasta que llego a la casa un extranjero, con su sola presencia toda la sala se quedo en silencio sintiendo un estruendoso escalofrío en la nuca, todos notaron que su piel era blanca como la nieve, y que alrededor de sus pequeños ojos, se podía vislumbrar unas muy acentuadas ojeras. El extraño lucia un traje negro reluciente, acompañado de una capa del mismo color, pero por ello no era menos viejo, se notaba a leguas que no era de la época. De pronto el forastero habló, lo hizo con una voz fría y de ultratumba: " Queridos aldeanos he hecho un largo recorrido para probar la sangre de los Albinos, me han dicho que es exquisita". Todos quedaron sin habla al oír estas palabras, y al minuto siguiente el extraño comenzó a reírse, con una espeluznante carcajada, Todos rieron con el, tal cual parecía una broma.
Pero al acabar la velada todos fueron participes de que el extranjero no bromeaba, pues después del primer brindis, había comenzado a asesinar a casi todos los invitados del lugar para luego beber su sangre y relamerse los labios con placer.
Al día siguiente no quedaba con vida ni un solo aldeano, todos habían sido devorados por aquel extraño ser, inclusive mi Aricles. A mi por el contrario no me mato, pues decía que yo había sido la única que no me había reído de lo evidente, por ello me dejo con vida, pero dejando en mi la maldición, ya que me había mordido en el cuello y acto seguido había derramado en mi herida unas gotas de su sangre, haciendo así que me convirtiera en un monstruo, el mismo monstruo que había matado a toda la aldea.
Al principio no controlaba lo que era, no controlaba lo que hacia, salía por las noches y devoraba a una victima tras otra, sin cesar, sin piedad, sin remordimientos, pero luego con el paso de los años, aprendí a apaciguar al animal que vive dentro de mi, controle mi apetito. Hasta tal punto que ahora solo me alimento una vez al mes, e intento que sean malas personas que realmente merezcan la muerte, aunque con ello no me siento menos culpable, menos monstruo.
Hoy en día todos a mi alrededor han muerto, todas las personas que me han ido importando, han ido desapareciendo de mi lado, han ido muriendo. Pero yo nunca podré morir, siempre permaneceré en este maldito mundo. Escondiéndome durante el día y saliendo por la noche, ya que el sol daña mis ojos y mi piel. Quizás ya habrás deducido que clase de monstruo soy, prefiero no mencionarlo, puesto que para mi no existen distinciones, pero la mayoría de la gente nos llama: ¡VAMPIROS!
He intentado quitarme la vida tantas veces, pero siempre ha sido en vano, estoy condenada a vivir eternamente. A veces me gustaría tanto volver al pasado y reírme de lo que el extranjero dijo evidente, pero de que sirve lamentarse por algo que ya no tiene remedio.
Y ahora, ahora sabrás y comprenderás porque no es bueno que estés a mi lado, porque huí de ti cuando estuviste cerca, porque no quiero acercarme a ti. Es demasiado peligroso que te acerques a un monstruo como yo, ¡no se cuanto tiempo mas pueda controlar las ganas de devorarte!- concluyó la chica, la cual se hallaba de pie mirando por la ventana, con la mirada perdida, pareciese que estuviese llorando, pero ni una sola lagrima recorría su blanquecino rostro.
El chico dio unos pasos hacia ella y le aclaró algo que había estado queriendo decirle desde que ella había comenzado la historia...
" Yo no te tengo miedo, me quedare junto a ti toda la vida, solo porque te amo, no temo que me devores, ni siquiera temo morir, porque al igual que tu yo también he vivido muchas cosas, porque ha decir verdad desde que te conocí, supe que siempre estaríamos juntos, porque yo...- En ese momento se acerco a ella y se quito los guantes para dejar ver unas blanquecinas manos frías y terroríficas para luego tomar el rostro de la chica entre sus manos frías y gélidas y tras mirarla a los ojos retomo su discurso y terminó.- ...soy como tu!
FIN
Autor: KESSI
Recibido en Gothic and Black